Necesitas
- Un imán de herradura
- Tres agujas
- Una pequeña tira de papel
- Plastilina
- Cinta adhesiva y tijeras
- Recipiente de cristal
- Lápiz
¿Por qué sucede esto?
Al frotar la aguja con un imán, sus cargas se reordenan de forma que sus cargas positivas se ubican todas apuntando a la punta y sus cargas negativas al ojo de la aguja.
De esta forma la aguja tiene las propiedades magnéticas de un imán. Al convertirse en un imán, la aguja es sensible al campo magnético terrestre, con la punta apuntando al Norte, y el ojo al Sur.
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